Cipreses de la Ermita de Santa Eulalia en Ollauri (La Rioja)

Foto: Jose Moya

Cierto es para quien repara y es sensible a ellos, localizamos al instante un árbol en nuestra memoria creciendo en la ciudad, el pueblo, algún paraje o lugar que hemos visitado, que nos conquistó no sólo por su belleza sino más bien por su grandiosidad, su presencia personal e ineludible. Y precisamente, como es cierto que hay grandes árboles para la vida,  ’EnArbolar, grandes árboles para la vida’, es el título que han elegido para bautizar un proyecto precioso financiado por el instrumento Life+ de la Unión Europea.

La iniciativa ‘EnArbolar, grandes árboles para la vida’ persigue conservar los árboles singulares y bosques maduros de la Red Natura 2000 española y también de su área de influencia, ante el hecho de que, nos apuntan los que se han encargado de contabilizarlo, “en el último siglo, más del 80% del arbolado singular español ha desaparecido”.

Y de la preocupación que ha surgido del lamentable dato y por su actitud beligerante, se han puesto manos a la obra y han apostado por la singularidad de estos árboles y esa madurez de ciertos bosques.

Así, tanto la Diputación de Valencia, que es justo recordar que ante su interés por los árboles especiales creó su ‘Departamento de Árboles Singulares’ hace ya 20 años convirtiéndose en la primera de España en hacerlo, como la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente (FFRF) han unido fuerzas y voluntades para sacar adelante este proyecto de gran nombre.

El director de ‘EnArbolar, grandes árboles para la vida’, César Javier Palacios, ha acertado a explicar a los que nos preguntábamos, que un árbol singular:

Es aquel que cuando desaparece, lo echamos de menos

Y es que, como insiste Palacios, “todos tenemos nuestro árbol especial”. Asimismo, parece ser, según la misma fuente, que:

El objetivo último del proyecto es que cuando éste concluya, la mayoría de la población reconozca a estos ‘seres’ tan antiguos como una catedral, y tan bellos como un paisaje

Bellas palabras.

Por su parte, la directora general de la FFRF, Odile Rodríguez de la Fuente, asegura que la protección de los árboles fue la asignatura pendiente de su padre, un deseo desvelado antaño a la familia y que no se ha difundido hasta ahora. Y, evidentemente, ahí radica su alegría por participar con la fundación en este proyecto. Tiene que ser emocionante poder continuar el anhelo de un padre que, parece, aún sin estar presente físicamente sigue ahí, en espíritu, guiando a su prole y cumpliendo sus deseos desde el cielo, donde estará seguro y según apuntaba la famosa canción que dedicaron a Félix Enrique y Ana.

Y así nos lo cuenta la hija del reputado naturista:

Muy poca gente sabe, que cuando partió para Alaska, nos dijo que a su regreso iba a empezar a trabajar para evitar la desaparición de los bosques. Por esto y porque hay algo en los árboles que a todos nos toca, en la fundación hemos elegido como embajadores de vida a estos testigos que nos han acompañado durante generaciones y generaciones

Y también nos apuntamos a la opinión de la directora general de Calidad y Evaluación Ambiental y Medio Natural del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Guillermina Yanguas, quien durante la presentación de ‘EnArbolar, grandes árboles para la vida’ señaló con entusiasmo que:

Los grandes árboles son elementos esenciales de nuestro patrimonio, no sólo natural, sino histórico, por haber estado ligados durante generaciones a las costumbres de nuestro mundo rural

De hecho, tal y como insistió en aquella ocasión, la iniciativa para conservar árboles singulares y bosques maduros se ajusta perfectamente a los objetivos del Ministerio y, por ello, siente el deber de seguir trabajando en la línea de los programas de Félix Rodríguez de la Fuente acercando la naturaleza a la ciudadanía.

La iniciativa, durante los próximos tres años, tratará de sensibilizar e informar con la intención de elevar el grado de concienciación de la sociedad con respecto a la importancia de estos árboles como reductos de biodiversidad, testigos del cambio climático, generadores de paisaje, dinamizadores de las economías rurales y herramientas de educación medioambiental. Siempre que se trate de ensalzar, venerar, proteger o conservar los árboles, singulares o no, los bosques y la biodiversidad de nuestro planeta nosotros nos prestamos, tan contentos, a potenciar esta misma labor.

Y a modo de apunte, esta iniciativa de gran amplitud abarcará: información práctica para el uso eficiente de estos recursos naturales y su correcta promoción; cuadernos técnicos monográficos; una exposición itinerante sobre la importancia de este recurso para la biodiversidad, jornadas informativas; un congreso internacional de carácter científico y técnico; un seminario y la emisión de documentales, micro reportajes, piezas informativas y anuncios en televisiones públicas y privadas.

Incluso llegará a los centros educativos de Secundaria del Estado español una unidad didáctica específica para su utilización en la asignatura de Ciencias Naturales. En fin, que próximamente sabremos mucho más sobre la importancia y la singularidad de muchos árboles de España gracias a que hay ‘Grandes árboles para la vida’.