El 70% del oxígeno del planeta se respira gracias a la Amazonia. Este gigantesco ecosistema de siete millones de kilómetros cuadrados, guarda una insuperable riqueza biológica y humana, dando cobijo no sólo ya a especies incalculables, sino a los seres humanos más primitivos nunca vistos por el hombre.

La tala de árboles indiscriminada es, sin duda, el problema más serio al que se enfrenta desde hace años la Amazonia. Sin embargo, no es la única amenaza para el pulmón de la tierra: cinco millones de animales salen al año, solamente de Brasil, para ser vendidos en los mercados internacionales como tráfico de especies.

La biopiratería también es preocupante. Cada vez es mayor el número de plantas amazónicas que son robadas y utilizadas por las empresas farmacéuticas en sus fórmulas magistrales, y siempre a cambio de nada, simplemente de destrucción.

Pero las tierras amazónicas siguen siendo lugar de supervivencia de culturas ancestrales, la mezcla de la más absoluta biodiversidad y el mayor el regalo biológico natural para cualquier ser humano que se precie.