Cuando viajamos por las carreteras españolas vemos al toro de Osborne inhiesto, testigo, siempre observante y, como no, víctima simbólica de las emisiones de CO2 de los vehículos que pasan por su lado.
Por este motivo, los activistas de Greenpeace decidieron ponerle al astado metálico una máscara que le evitara respirar toda esa contaminación producida especialmente por los coches más pesados, en parte para llamar la atención y, como no, para denunciar esta situación insostenible.
Sin embargo, los grupos ecologistas han recibido recientes buenas noticias: El Parlamento Europeo se ha mantenido firme en sus planes para reducir el consumo del combustible y las emisiones de dióxido de carbono de los nuevos coches.
En una votación crucial, la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento se ha comprometido, por una amplia mayoría, a limitar las emisiones de los nuevos vehículos que se vendan en Europa a partir de 2012 a 130 gramos por kilómetro.
Por otra parte, los europarlamentarios han planteado un objetivo de reducción a largo plazo, para limitar las emisiones a 95 g/km en 2020, aunque este objetivo será revisado en 2014, lo que ha generado algo de incertidumbre sobre su efectividad.
Por este motivo, las organizaciones ecologistas como ‘Amigos de la Tierra’, ‘Ecologistas en Acción’, ‘Greenpeace’ y ‘WWF/Adena’ celebran estos días que la Comisión de Medio Ambiente haya rechazado la opinión de la Comisión de Industria, la cual había apostado por una postergación a 2015 de la entrada en vigor de los objetivos de limitación de emisiones.
Esto hubiera supuesto la neutralización de la efectividad de la primera legislación europea para obligar a los fabricantes de coches a tomar en serio su responsabilidad por la degradación del clima. Luego, celebremos nosotros también la sabia decisión de la Eurocámara y esperemos buenos augurios para las futuras revisiones.


Luz verde al Plan Estratégico del Patrimonio Natural y la Biodiversidad




