El plancton produce la mitad de oxígeno que circula por el planeta. ¿Algo tan pequeño y tan poderoso? Además, este diminuto ser u organismo marino, que dicen fue el primer habitante de la tierra, se encarga de secuestrar 2.000 millones de toneladas de CO2 al año.

Todas las bondades del plancton, que además es alimento de numerosas especies, pueden llegar a su fin o incluso podrían convertirse en un peligro si continúa la eterna amenaza del cambio climático.

Expertos del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) explican que los cambios que se suceden en el metabolismo del océano pueden afectar a la evolución futura del clima y acelerar el calentamiento global.

El plancton participa en la regulación del carbono y el clima, en la formación de nubes y en el balance de calor. Sin embargo, el calentamiento global puede convertirlo en una nueva fuente de dióxido de carbono. Podríamos hablar entonces de ‘La amenaza del plancton’, como si de una película de catastrofes naturales se tratara.

Los mismos expertos apuntan que una de las soluciones a este problema podría ser fertilizar artificialmente el océano con hierro para fomentar el crecimiento de organismos marinos. Pero, los científicos temen posibles efectos adversos y no están seguros de las bondades de esta medida.

Eso sí, Carlos Duarte, investigador del CSIC, anuncia que es posible que “lleguemos a una situación en la que, por falta de tiempo, sea nuestra última solución” contra el cambio climático.

Es posible que las mentes pensantes inicien sus pruebas con la fertilización de océanos a pequeña escala, en zonas concretas. Y algo así impresiona, serían pruebas reales, porque en estos casos no contamos con ratoncillos de laboratorio ni otros sistemas que informen de la viabilidad de estas iniciativas en pro del medio ambiente.