Una ola de frío y nieve afecta estos días a gran parte de España. Cuando las calles se cubren de blanco, estamos acostumbrados a ver cómo vierten kilos de sal en aceras y calzadas para evitar resbalones; pero, lo que no sabíamos es que esta acción, aparentemente inocua, puede llegar a contaminar.
Así nos lo hace saber Greenpeace, organización ecologista que alerta de que la sal puede llegar a contaminar ríos y acuíferos e, incluso, afectar a la fauna. Según el responsable de la campaña de Contaminación de esta ONG, Julio Barea:
“la sal se está utilizando en zonas arboladas, en puertos de montaña e, incluso, en zonas protegidas, y está produciendo una salinización de las aguas”.
En este sentido, recordó que en países del centro y norte de Europa, donde las heladas y nevadas son continuas, la sal está absolutamente prohibida porque es un contaminante más. Y es que, al llegar a las aguas potables con el deshielo (ríos, acuíferos), las toneladas de sal que se están vertiendo afectan a la vida vegetal y a la fauna y las depuradoras con que cuentan normalmente las ciudades no son capaces de quitarla.
Entonces, ¿qué hacer? Los ecologistas proponen que la sal se use “puntualmente” y, ante nevadas y heladas prolongadas, se emplee una capita de grava natural o de arena, que también evita resbalones y luego sólo habría que barrer. Los países nórdicos también usan fundentes sintéticos.


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Yo creo que , como siempre, hay que poner las cosas en su justo contexto. Si echaran sal en Suecia, Finlandia (donde está prohibido) cada vez que nieva, que es mucho y frecuente, tal vez y sólo tal vez porque no he visto estudios (a parte de lo que diga GrinPis, que dicen muchas cosas y no siempre -casi nunca- de la mejor manera o se contradicen con sus actuaciones diarias), sí es posible que se afecte al medio ambiente PERO, para unos días que nieva en España no creo yo que la sal echada por su cantidad vaya a hundir en la miseria ese “medio ambiente”.
Por otro lado, incluso dentro de España hay zonas. Llenar Madrid de arena creo que es una barbaridad y un barrizal. No así, tal vez, en Jaca y ya veríamos si la arena está ausente de efectos.
Otros hablan de grava, que no es otra cosa que piedrecitas que luego saltan a las lunas.
Algunos también recomiendan los neumáticos de invierno (nieve, etc) y viene la pregunta de ¿dónde los metes en verano en un piso común? ¿debajo de la almohada?. Ese tipo de neumáticos podría ir bien en los pirineos, en Barcelona, Madrid…. son absurdos.
En resumen, lo ideal , puestos, es que no nieve o que lo haga sólo donde haga bonito y no moleste pero, como eso no es posible, hay que adaptar recursos, presupuestos, medios mecánicos e ideas a la realidad de la zona.