Lo han advertido los ecologistas, aunque todos podemos imaginar que algo así estaba ocurriendo. ¿Quién quiere ser pastor hoy en día? Franscisco Rodríguez, un pastor extremeño, invita a los yuppies en paro a que vayan al campo, que hay trabajo de sobra.

La gente lo único que quiere es que llegue el viernes, irse para casa, y a vivir que son tres días y nosotros no tenemos ni fiestas ni domingos, en esto hay que estar todos los días.

El pastor cacereño Franscisco Rodríguez, que acudió a la Fiesta de la Trahumancia en Madrid con 1.100 de sus 1.400 ovejas,  afirma que nadie quiere trabajar como pastor y este oficio está en crisis, es imposible encontrar a quien quiera dedicarse a esa sacrificada actividad.

Mientras, apoyando esta protesta, Ecologistas en Acción, SEO/BirdLife, Trashumancia y Naturaleza y WWF/Adena alertaron alertan también de que la trashumancia está en peligro de extinción.

Los ecologistas recuerdan los beneficios de esta actividad, el grave peligro de desaparición que corre y solicitan a las administraciones su apoyo decidido para mantenerla. Aseguran que actualmente existen en España poco más de 300.000 cabezas de ganado trashumante, frente a los cinco millones con los que contábamos el siglo pasado.

A pesar de ser un ejemplo de sostenibilidad, las 10.000 familias que se dedican a esta práctica ancestral se ven abocadas a abandonar la actividad ante la falta de una política decidida de apoyo.

Destacan que la trashumancia proporciona numerosos beneficios, no sólo al medio ambiente, para el conjunto de la sociedad. El paso del ganado aumenta la fertilidad de los suelos amenazados por la desertificación, al incorporar estiércol y otros restos vegetales a su paso.

Además, añaden, algunos de los bosques más importantes del país se han desarrollado y conservado gracias a esta práctica, como los pinares de Guadarrama o la Serranía de Cuenca, los hayedos y robledos de la Cornisa Cantábrica o los encinares y alcornocales de Andalucía y Extremadura.