Una plataforma de petróleo sobre el marEl último derrame de petróleo ocurrido en la zona del Golfo de México (Estados Unidos), el mismo que aún no puede ser controlado, nos ha remontado al archivo más devastador de la historia de las mareas negras. A continuación os mostramos un listado con los más catastróficos desbordamientos de crudo ocurridos en el mundo entero en las últimas décadas, los cuales tienen algo en común: la destrucción de la biodiversidad y los ecosistemas marinos.

Uno de los más devastadores ocurrió en 1967, cuando el superpetrolero Torrey Canyon se hundió en el sur de la costa de Inglaterra, cerca de la isla de Scylly, y derramó unas 119.000 toneladas de crudo. Se considera que se contaminaron unos 180 kilómetros de costas inglesas y francesas y que murieron más de 15.000 aves marinas. El uso de detergentes y productos químicos para disolver el petróleo, e incluso de explosivos, empeoró el desastre ecológico.

Once años más tarde, el 16 de marzo de 1978, el petrolero Amoco Cádiz, con bandera de Liberia pero perteneciente a una filial de la empresa norteamericana Standard Oil, soltó más de 234.000 toneladas de crudo frente de las costas de Bretaña, en el noroeste de Francia.

Un año después, el 3 de junio de 1979, el pozo petrolero Ixtoc I explosionó en el Golfo de México y arrojó al mar casi 500.000 toneladas de petróleo. Sólo unos días después, el 19 de julio, el buque Atlantic Empress tiró unas 287.000 toneladas de crudo en Trinidad y Tobago.

En 1983 el buque Nowruz Field Platform y el petrolero Castillo de Bellver derramaron unas 500.000 toneladas de petróleo y aceite en el Golfo Pérsico y en Sudáfrica, respectivamente.

El 24 de marzo de 1989, el petrolero Exxon Valdez encalló en Alaska y vertió 38.800 toneladas de petróleo crudo. Ésta es considerada la peor tragedia ecológica de Alaska y los científicos aseguran que los daños en la flora y fauna siguen teniendo repercusión en estos días.

La Guerra del Golfo Pérsico fue escenario de grandes tragedias, también para el medio ambiente. Durante este conflicto, Irak descargó unos 460.000.000 de galones de petróleo crudo. El buque Cielo derramó 144.000 toneladas de aceite frente de las costas de Génova (Italia) y el ABT Summer estalló frente de Angola, regando 260.000 toneladas de crudo.

El 3 de diciembre de 1992 le tocó el turno a España. Ya en 1976 el buque Urquiola había derramado 100.000 toneladas de petróleo en La Coruña y esta vez fue la tristemente conocida nave Mar Egeo, que derramó 80.000 toneladas de crudo en el mismo puerto gallego.

Un año después, el petrolero Braer, anclado en las islas Shetland (Escocia), ubicadas en el Atlántico, al suroeste de Noruega y Gran Bretaña, causó un derrame de 85.000 toneladas de crudo.

El Sae Empress, el 15 de febrero de 1996, soltó otras 72.000 toneladas de petróleo cerca de las costas de Gales (Reino Unido); mientras que en 1999 el buque Erika derramó 13.000 toneladas de diésel nuevamente en las costas de Bretaña (Francia).

Sudamérica tampoco se ha salvado de estos desastres. El 15 de enero de 1999, en la localidad argentina de Magdalena, un buque tanque de la compañía Shell causó el mayor derrame de petróleo en aguas dulces del mundo. Fueron 5.000 toneladas de crudo que mataron a la flora y la fauna de la zona. Y seguimos en América del Sur. El primer día del nuevo milenio, el 1 de enero de 2000, un conducto de petróleo sufrió una ruptura y se derramaron en el Atlántico más de 1.100 toneladas de crudo, esta vez en Guanabara (Brasil).

Tampoco se salvaron las islas Galápagos (Ecuador). En 2001, el buque Jessica derramó unas 568 toneladas de petróleo en este valioso entorno natural, patrimonio natural de la humanidad.

Terminaremos esta lista negra con el desastre del buque Prestige, que se accidentó el 13 de noviembre de 2002 frente de Galicia y derramó unas 77.000 toneladas de crudo. Fue tan desastroso que se vieron afectadas las costas de Portugal, España y Francia, aunque lo peor se vivió en Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco.

Otros país como Australia, Noruega, Irlanda, Corea del Sur, Ucrania, Rusia, México, Líbano, Pakistán, Taiwán, Nigeria, Japón, Puerto Rico, Emiratos Árabes Unidos, Uzbekistán, Mozambique, Marruecos, Chile, Canadá, Irán, Grecia, Turquía y Suecia también han sufrido derrames de este tipo en los últimos cincuenta años y han visto morir a miles de millones de ejemplares de aves y peces. El envenenamiento, en este mundo, no tiene límites. Una pena.