Extremadura ha dado el sí a sus primeros parques eólicos dieciocho años después de implantarse en España el primer aerogenerador. La comunidad, por fin, da el paso y parece que en 2011, a más tardar, los primeros molinos de viento extremeños empezarán a producir megavatios.

En concreto serán 22, correspondientes a 10 promotores, y contarán con una potencia instalada de 470 megavatios. Aunque todavía se tienen que superar algunas normativas urbanísticas locales y Portugal tiene que aceptar algunos parques que está previsto se instalen en zona fronteriza.

La inversión estimada es de 500 millones de euros, que irán a parar concretamente a la localidad de Plasencia y a las mancomunidades de Sierra de Gata, Riberos del Tajo, Las Villuercas-Ibores-Jara, Siberia, La Serena, Llerena-Campiña Sur, Río Bodión y Tentudía. La comunidad entra, así, en una etapa de explotación de la energía eólica tras muchos  años de hacer caso omiso a los recursos renovables de los que dispone.

Algunas entidades medioambientales de la región como Adenex (Asociación para la Defensa de la Naturaleza y los Recursos de Extremadura) o Ecologistas en Acción de Extremadura, aseguran que no se ha tenido excesivamente en cuenta el factor medioambiental a la hora de conceder las autorizaciones. En este sentido, Extremadura tiene una amplia superficie declarada como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y, además, dentro de la Red Natura 2000 existen una gran cantidad de espacios protegidos.

Son muchas las asociaciones ecologistas que aseguran que Extremadura se podría abastecer solamente de energías renovables, sobre todo la solar y biomasa, pero coinciden en que es necesario investigar y agotar recursos, ya que es una región que está creciendo muy por debajo de las expectativas. Aunque, de momento, este parece todo un primer paso.