Que los transgénicos no son tan inocuos como se nos quiere hacer creer es algo sabido. Lo que ahora ya está demostrado, gracias a una recopilación de informes de las principales ONG, así como estudios de la Comisión Nacional de Bioseguridad en España, es que generan nuevas enfermedades y alergias. 

Según estos informes, a través de la ingeniería genética las propiedades alergénicas de un alimento pueden ser transferidas a otro que no lo es. Por otra parte, la abundante utilización de bacterias y virus en la creación de los organismos modificados genéticamente (OMG) genera la creación de nuevas cepas patógenas de enfermedades ya existentes, más resistentes, o incluso nuevas patologías. Además, en el proceso de creación de transgénicos es frecuente la introducción de genes que determinan cierta resistencia a los antibióticos. 

La Asociación Médica Británica afirma también que

“hoy por hoy no podemos saber si el cultivo de plantas transgénicas o su consumo entraña riesgos graves para la salud humana y el medio ambiente”.

No existente evidencias científicas que garanticen la seguridad del consumo de OMG, y sin embargo su plantación está autorizada en 23 países, entre ellos España.

La Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, a través de su publicación Agenda Viva, debate sobre el consumo de estos “verdaderos extraterrestres” y afirma que habría que mostrar cierta precaución ante el uso de los transgénicos.

Con esto

“no se trata de condenar a la ciencia,  sino de revisar en manos de quien está el conocimientos científico y de no olvidar que si hay otras opciones de agricultura, habrá que luchar por que se fomenten”.